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Entrada de los ejércitos moro y cristiano

Es el acto central y, tal vez, el más espectacular y esperado de las fiestas de moros y cristianos.

Debido a la alta particiapción en el mismo, se tuvo que optar por dividirlo en tres partes:

- Entrada infantil.
  Tiene lugar el viernes por la mañana.

- Entrada del ejército cristiano.
  Transcurre durante la tarde del viernes,
  desde las 17'30 h. hasta las 21,00
  aproximadamente.

- Entrada del ejército moro.
  Se desarrolla entre las 22'30 h. y las 3'30 h.
  de la madrugada aproximadamente.

El orden de desfile es:

BANDO CRISTIANO
     Marineros     Cargos
     Bucaneros     
     Estudiantes     
     Guzmanes     
     Arqueros     
     Cruzados     
     Contrabandistas     Cargos
     Fontanos     
     Almogávares     
     Astures     
     Labradores     
     Cides     

BANDO MORO
     Taifas     Cargos
     Berberiscos     
     Moros marinos     
     Chanos     
     Omeyas     
     Benimerines     
     Abencerrajes     Cargos
     Kábilas     
     Moros Españoles     
     Sauditas     
     Mudéjares     
     Mozárabes     

Este orden es respetado para el resto de los actos, variando únicamente el orden de bandos moro y cristiano en el desfile de los mismos.

Existen dos comparsas moras y dos cristianas que anualmente ostentan los cargos de Capitán, Embajador y Abanderado.

El orden de desfile de las comparsas es rotativo. De esta forma, en las próximas fiestas las primeras comparsas de cada bando pasarán a ocupar el último puesto del desfile dentro de sus respentivos bandos, subiendo un puesto las comparsas restantes.

Los cargos de Capitán, Embajador y Abanderado son ostentados siempre por la primera comparsa (Capitanía) y por la séptima (Embajador y Abanderado) en el orden del desfile.

Entrada infantil

En él desfilan los festeros con edades comprendidas entre 0 y 14 años.

Algunos de ellos desfilan a pie y otros en grandes carrozas. Estas últimas van lanzando confetti, claveles, caramelos, etc... al público asistente, entre el cual es normal encontrar numerosos niños con bolsas repletas de golosinas, serpentina, etc... recogidas durante el acto.

Entrada cristiana

Comienza a las 17’30 h. de la tarde del viernes de la semana grande.

Abren el desfile los heraldos, quienes con sus cornetas y tambores, anuncian a la ciudad el comienzo de la entrada del bando cristiano.

Acto seguido desfila la capitanía cristiana, la cual es seguida por los espectadores con gran entusiasmo.
Las capitanías, por definición, están siempre envueltas por un ambiente mezcla de misterio (ya que no se conoce hasta el momento de su aparición), espectacularidad e imaginción en su diseño. Una capitanía está compuesta por un boato, el capitán con su escolta, y una representación de la comparsa que la ostenta. El boato es el séquito que precede al capitán y al embajador junto con su abanderado. En él se pueden ver (según los medios de la comparsa que lo ostente) escenificaciones de la época con todo lujo de detalles, trajes de lo más espectacular, grupos de baile, etc...

Tras la capitanía desfilan las distintas comparsas en formación de escuadras y precedidas de su estandarte. Todas las comparsas refuerzan la espectacularidad del acto aportando varias escuadras con trajes especiales, distintos a los habituales de la misma.

Entrada mora

Comienza a las 22’30 h. después de la entrada del bando cristiano.

Son los heraldos los que abren el desfile al igual que ocurriera en la entrada cristiana.

Durante la entrada mora, la música de las marchas moras impregna el recorrido. La noche cae sobre la ciudad y la fiesta gana en esplendor, brillantez y espectacularidad, al relucir los metales de los trajes exhibidos.

Tras los heraldos se abre paso por la avenida la capitanía mora, que al igual que la cristiana, muestra a los espectadores el resultado de un trabajo de varios años por parte de los componentes de la comparsa.

Tras la capitanía, desfilan el resto de las 11 comparsas del bando moro formados en escuadras.
Debido al mayor número de componentes de las comparsas moras, este acto se prolonga hasta bien entrada la madrugada, llegando casi a empalmar con la diana que tiene lugar a las 7’30 de la mañana.