- Introducción - Otros actos
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Es el acto central y, tal vez, el más espectacular y esperado
de las fiestas de moros y cristianos.
Debido a la alta particiapción en el mismo, se tuvo que optar por dividirlo en tres partes:
El orden de desfile es:
Este orden es respetado para el resto
de los actos, variando únicamente el orden de bandos moro y cristiano
en el desfile de los mismos.
Existen dos comparsas moras y dos cristianas que anualmente ostentan los cargos de Capitán, Embajador y Abanderado. El orden de desfile de las comparsas es rotativo. De esta forma, en las próximas fiestas las primeras comparsas de cada bando pasarán a ocupar el último puesto del desfile dentro de sus respentivos bandos, subiendo un puesto las comparsas restantes. Los cargos de Capitán, Embajador y Abanderado son ostentados siempre por la primera comparsa (Capitanía) y por la séptima (Embajador y Abanderado) en el orden del desfile.
Entrada infantil En él desfilan los festeros con edades comprendidas entre 0 y 14 años. Algunos de ellos desfilan a pie y otros en grandes carrozas. Estas últimas van lanzando confetti, claveles, caramelos, etc... al público asistente, entre el cual es normal encontrar numerosos niños con bolsas repletas de golosinas, serpentina, etc... recogidas durante el acto. Entrada cristiana Comienza a las 17’30 h. de la tarde del viernes de la semana grande. Abren el desfile los heraldos, quienes con sus cornetas y tambores, anuncian a la ciudad el comienzo de la entrada del bando cristiano. Acto seguido desfila la capitanía cristiana, la cual es seguida por
los espectadores con gran entusiasmo.
Tras la capitanía desfilan las distintas comparsas en formación de escuadras y precedidas de su estandarte. Todas las comparsas refuerzan la espectacularidad del acto aportando varias escuadras con trajes especiales, distintos a los habituales de la misma. Entrada mora Comienza a las 22’30 h. después de la entrada del bando cristiano. Son los heraldos los que abren el desfile al igual que ocurriera en la entrada cristiana. Durante la entrada mora, la música de las marchas moras impregna el recorrido. La noche cae sobre la ciudad y la fiesta gana en esplendor, brillantez y espectacularidad, al relucir los metales de los trajes exhibidos. Tras los heraldos se abre paso por la avenida la capitanía mora, que al igual que la cristiana, muestra a los espectadores el resultado de un trabajo de varios años por parte de los componentes de la comparsa.
Tras la capitanía, desfilan el resto de las 11 comparsas del bando
moro formados en escuadras.
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