- Introducción - Otros actos
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Tiene lugar el sábado de la semana grande por la tarde. Asentado el ejército cristiano en la ermita de Santa Ana y el moro en el Paseo de La Glorieta y, tras el primer disparo de arcabuz del Capitán Cristiano, al que contesta el moro, ambos ejércitos avanzan disparando al son de estruendosos disparos de arcabucería, hasta iniciar la batalla al concurrir ambos en el punto en el que se inicia la solemne procesión. Durante la misma, quedan olvidadas las rencillas creadas en el fragor de la batalla, y desfilan todos desarmados al son de las solemnes marchas de procesión.
A la puesta de sol, la imagen del Santísimo Cristo de la Agonía (patrón de la ciudad y de las fiestas) sale desde la ermita de Santa Ana precedida de las correspondientes Salvas de Ordenanza. Portado a hombros por sus devotos, el Cristo desciende de la ermita para permanecer durante quince días en la Parroquia de San Carlos. En donde quedará instalado hasta el final de las fiestas, momento en el que será devuelto a su santuario de la ermita. Muchos son los que consideran a este acto como el más emocionante
e intenso (aunque no el más espectacular) de todas las fiestas, debido
al alto contenido sentimental que encierra, además de la solemnidad
de la música que lo acompaña.
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