¿qué hacen
estos piratas o corsarios del mar Caribe, saqueando los galeotes
españoles cargados de oro y plata, interviniendo en la reconquista
española allá por los siglos medios?. Mayor anacronismo es el
que protagonizan ciertas comparsas que aparecen disfrazadas
de caníbales, zulús, vikingos y otras razas humanas no catalogadas
por los etnólogos.
La historia en semejantes casos pierde la importancia. Lo
que realmente interesa es que el espectáculo, a pesar de estas
contradicciones, gane en brillantez y espectacularidad con
el objetivo de que las respectivas capitanías: mora y cristiana,
supere en boato a la del año anterior, incorporando para ello
a la gran parada animales exóticos, carrozas y carromatos
móviles con reproducciones de fuentes y monumentos locales.
Todo ello sin olvidar grupos de baile, ejecutando "voluptuosas"
danzas y contradanzas que se repiten de trecho en trecho interpolados
con grupos de habilidosos jinetes montando sobre briosos caballos.
Año tras año, desde la definitiva conquista del Reino de
Valencia, o por lo menos desde que tenemos constancia documentada
de la celebración de este tipo de pantomima, pierden la batalla
los seguidores de la Media Luna, a pesar de que éstos suelen
doblar en número a los componentes de las huestes cristianas,
todo lo cual hace suponer que los seguidores de la cruz ganan
la batalla final a fuerza de brío y estrategia. En otros lugares
el éxito final de las tropas cruzadas se resuelve gracias
a la intervención de las potencias celestiales, como por ejemplo
en la ciudad de Alcoi o Banyeres donde es el mismo San Jorge
quien resuelve la partida a favor de los cristianos.
En Bocairent, el santo intercesor es San Blas, en Fontanars
dels Alforins, la Virgen del Rosario y más allá San Jerónimo...
y aquí en Ontinyent el Cristo de la Agonía.
Por Alfredo Bernabeu